22 de enero de 2018

Parece que hoy será el día que llegue al centro en este viaje hacia dentro de excavación de la línea.

 

La ofrenda de hoy es la piedra pintada con la luna creciente, la dirección que abrimos es el Este.

 

La llegada al centro. Ahora en la construcción del laberinto, pero también cuando hacemos el viaje de andar el laberinto primero hacia dentro y luego hacia fuera.

El centro de concibe como un lugar sagrado donde el cielo y la tierra se unen, se tocan. Es el lugar de la iluminación, cuando paras y dejas que las cosas sucedan, un estado de gracia, de escucha interna. El tiempo se para, nos encontramos en un lugar entre mundos.

 

 

Al llegar al centro, hoy, me ha gustado sentarme dentro de él y meditar un ratito. Parar y simplemente sentir. La sensación ha sido de sentirme rodeada de un gran silencio y calma.

Y hoy mismo ya he dejado el laberinto preparado para la siguiente fase.

He dejado marcando todo el alrededor con las piedras y ha quedado libre el hueco.

Unos compañeros albañiles se encargaran de llenar toda la zanja excavada con pasta hecha de cal.

De esta forma, haremos la construcción del laberinto sobre esta base y nos aseguramos que sea de fácil mantenimiento pues no crecerá nada en esa parte pero si en el camino transitable.

También quedó marcado el umbral del laberinto. Una piedra que nos señala el lugar de inicio del viaje por dentro del laberinto, que nos ayuda a tomar conciencia del inicio, nos obliga a parar antes de cruzar el umbral.