21 de mayo de 2018

Día especial con los mejores ayudantes, mi padre y mi madre.

Tenían muchas ganas de vivirlo en persona. Lo caminamos los tres juntos para empezar. Luego manos a la obra.

Y se notó toda la ayuda, la línea más exterior, la más larga, casi la acabamos!

Estoy muy agradecida de haber compartido con ellos este trabajo, que haya de su energía en esta obra tan especial.

Mi madre me contó al día siguiente que algunas partes de su cuerpo le recordaban el trabajo en el laberinto. Estan felices de haber participado.

Al finalizar también lo caminamos para cerrar la jornada.

Otras protagonistas del día, las hormigas. Y es que están muy presentes en el laberinto. Se las ve trabajar por distintas zonas, hay hormigueros en distintos lugares dentro y justo al lado del laberinto.

Incluso me han probado a pellizquitos cuando pongo el pie donde no debía.

Nos pusimos a seguir un fila de hormigas para ver de donde recogían la comida que llevaban. Perecían unos pétalos secos que parecen ser semillas de flores. Había unas hormigas subidas en lo alto de una flor. Podéis verlas en algunas de las fotos.

El sábado pasado participé en un curso de visión chamánica en relación a los animales de poder facilitado por Ana Freijomil. Fue un nuevo auto-descubrirme des de otro lugar, un regalo la verdad. Descubrimos cada uno nuestro animal tótem. Fue un acercamiento a los animales y las enseñanzas y dones que nos aportan. Una conexión más con la naturaleza, de la que formamos parte.

Explico esto porque de ahí que me he motivado a buscar información en esta dirección sobre las hormigas.

Quiero compartir aquí algún fragmento del libro “La naturaleza es un lenguaje” escrito por Concha Romero del Toro sobre las hormigas y lo que nos comunican con su forma de ser.

 

“La hormiga: La paciencia

(…)La perseverancia es la virtud de la insistencia a pesar del resultado. Es el coraje  de volver a empezar, una y otra vez, rescatando de la experiencia anterior la memoria de lo aprendido y desechando el rencor o la culpa. El camino no es sencillo, por eso sin absoluta paciencia, sin estricta perseverancia, no hay resultados.

El secreto es hacer una cosa cada día, no todo a la vez. Comprender intelectualmente llenará de sentido nuestra vida, pero aplicarlo llega poco a poco, con la constancia. La hormiga es tenaz y persiste a lo largo del camino interminable. Sin llamar la atención, no hacerse la víctima, muestra la entereza del empeño. Así muestra también que es más importante la intención que el resultado, que es algo que no podemos controlar. También muestra la hormiga que lo hermoso es el viaje, no el llegar al objetivo; la aventura del camino, no la seguridad del llegar por fin a casa. Así la vida es un juego muy satisfactorio donde el llegar al saber trae paz, pero lo inesperado del camino que fuerza a practicar, es lo divertido.

La juventud y la inmadurez conllevan impulsividad e impaciencia porque son hermanas de la ignorancia. Pero poco a poco nos damos cuenta de que hay procesos que por más que queramos, no se pueden acelerar.Un proceso de curación, una cicatrización, ocurre a su debido tiempo. Todo recupera su equilibrio a su ritmo.El embrión se desarrolla en su momento, son pasos que no se pueden forzar. Honrar a la hormiga y su paciencia es un maestro que muestra como moderar la marcha. La calma es un síntoma de equilibrio, la agitación no favorece la sanación. Así nos damos cuenta de que es inútil la impaciencia, es tiempo malgastado. Hay que aprovechar el tiempo necesario de maduración con ejercicios, con ensayos; no es fracaso, es aprendizaje, porque todo lo que ha de llegar, llega a su debido tiempo. Eso es la paciencia.

La paciencia es un arte imprescindible en cualquier vida espiritual. Confiar en que recibiremos lo que necesitamos, cuando lo necesitamos. La espiritualización de la materia no es labor de una sola vida, se evoluciona paso a paso y todos juntos. Ahora los seres humanos estamos viviendo el despertar de la conciencia en conjunto, estamos aprendiendo a luchar contra el enemigo interior y a dar en vez de pedir. No es por casualidad que la hormiga es la más longeva dentro del mundo de los insectos. Viven unos diez años. Y es porque se necesita tiempo para aprender de la experiencia, porque se tardan siglos en lograr los objetivos, con paciencia. (…)”

La naturaleza es un lenguaje, Concha Romero Del Toro

Ediciones Ensimismadas, 2015

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies