18 de diciembre de 2017

 

Tercer día de excavación de la línea que dibuja el laberinto.

Hoy la ofrenda ha sido una piedra pintada con la luna negra y la N de norte, en sintonía con la luna nueva que es hoy mismo.

Vamos a ir abriendo las cuatro direcciones en el laberinto para anclar con confianza su lugar en el universo. La fuerza de las cuatro direcciones, las honramos y les pedimos bendición y protección.

Con esta experiencia de materializar una construcción tan bella, antigua y mágica, que nos da tanto juego, está siendo una oportunidad para conectar y experimentar con la espiritualidad en su forma más elemental. La conexión con la naturaleza, sus ciclos, su fuerza, su magia.

La excavación de hoy ha venido acompañada de poquita pero rica lluvia, que lo limpia todo.

Y al finalizar la sesión he hecho el recorrido hacia dentro y hacia fuera como hago cada día que vengo. Me llegó una frase que repetí a modo de mantra todo el camino de vuelta hacia fuera del laberinto: lo mejor es no tener miedo (es una frase que la abuela Margarita dice en una de sus preciosas canciones).

Que buena frase para anclar en mi y recordarla cuando lo necesite.

 

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